La cocina de la abuela Amparo era el punto de encuentro. Allí se hacía el café, se contaban los chismes y, los domingos, el horno regalaba el olor de un pastel de guayaba.
Con los años, esa cocina se fue apagando. Los quemadores fallaban y preparar una comida completa se volvió una odisea.
El horno, un compartimento oscuro y frío, llevaba ya demasiado tiempo sirviendo solo de almacén para ollas. Los domingos perdieron su aroma característico, y con él, se fue diluyendo la costumbre de que los hijos y nietos pasaran por casa "a probar lo que haya".
Todo cambió cuando llegó a la casa una reluciente cocina a gas con horno. No fue solo la sustitución de un electrodoméstico viejo; fue la reactivación de un ritual familiar.
El primer pastel de guayaba que salió de ese horno fue un evento. El olor, esa señal olfativa irresistible, trajo de vuelta a los familiares. "Vinieron a ver la cocina", decía la abuela, con picardía, sabiendo que vinieron por el calor, la compañía y el sabor a hogar.
Los cuatro quemadores de bronce permiten hacer lo que antes era una carrera contra el tiempo: cocinar el arroz, los frijoles, el guiso y calentar la salsa, todo a la vez. La planificación de la comida semanal dejó de ser un rompecabezas.
La cocina, de acero inoxidable, brinda además confianza en su durabilidad. Es saber que, pase lo que pase, ese núcleo de la casa está construido para durar, para resistir el uso diario y constante de una familia cubana.
La cocina no les dio solo un horno que funciona; les devolvió un espacio de encuentro. Volvió a poner en el centro de la casa vida, conversación y el olor inconfundible de la comida hecha con tiempo y amor. Recuperaron un pedazo invaluable de su identidad familiar.
A veces, ayudar a tu familia es devolverles sus tradiciones. Es facilitar esos espacios donde los lazos se fortalecen de manera natural, alrededor de una mesa o del aroma de un guiso.
Una cocina completa, eficiente y duradera es mucho más que un mueble; es la pieza clave para que el hogar recupere su ritmo, su calidez y su punto de reunión. Invierte en el lugar donde se cocina el amor familiar.
Compra ahora

Hogar
El punto de reunión: cuando el horno vuelve a perfumar la casa
Editor
Nercado Blog
Etiquetas:
Hogar